Lectura Enero - Loving Cara - KRISTEN PROBY

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Mensaje por Florpincha el Dom Dic 15, 2019 6:56 pm

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Josh King es un experto en poner en marcha el funcionamiento del rancho de millones de dólares de su familia en Montana. (Y todo ese trabajo en el exterior también ha hecho maravillas esculpiendo su 1.90 metros de cuerpo). Pero tan seguro como es cuando se trata del rancho, Josh no sabe nada acerca de cómo tratar con un adolescente, así que cuando su sobrino de doce años, Seth, es dejado en su puerta, mirándose asustado y hosco como el infierno, Josh sabe que necesita ayuda para enderezarlo.

Cara Donovan ama su vida tranquila como profesora de su soñada ciudad natal, así que salta en la oportunidad de hacer un poco de dinero en el verano como profesora particular. Pero cuando se entera que le estará enseñando al sobrino de Josh King, el dulce trabajo de Cara se vuelve más caliente. Cara intenta centrar toda su atención en Seth, sin embargo Josh demuestra que es una deliciosa distracción, mientras que los recuerdos de Josh de la chica tímida objeto de burlas en la secundaria no se parecen en nada a la mujer hermosa que tiene enfrente. ¿Puede él persuadirla que hay más entre ellos que una aventura de verano?



Última edición por Florpincha el Vie Ene 10, 2020 8:27 pm, editado 1 vez


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Mensaje por Florpincha el Dom Dic 15, 2019 6:59 pm

Chicas, debido al retraso leeremos todos los dias.

El dia que por x motivo no pueda publicar, lo hare doble al siguiente


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Mensaje por Florpincha el Dom Dic 15, 2019 7:00 pm

El libro consta de 17 capitulos + epilogo y prologo.


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Mensaje por Florpincha el Dom Dic 15, 2019 7:04 pm

Prologo
Primavera

Josh

El móvil en mi cinturón vibra contra mi cadera y lo saco de su funda, el identificador de llamadas registra el nombre de mi papá y contesto.
—¿Qué pasa, papá?
—¿En dónde estás, Josh? —Su voz es dura, pero serena, e inmediatamente todo mi cuerpo se tensa.
—Estoy revisando la cerca en los pastos del oeste, a unos quince minutos de la casa.
—Te necesitamos aquí, hijo.
—¿Mamá está bien? —Mi voz es tranquila y dura como la de papá. No somos nada si no estamos calmados en una crisis.
—Ella está bien, pero tenemos una situación.
—Voy en camino.
Enfundo el móvil, le doy un pequeño golpecito a Magic e inmediatamente se pone a galope hacia la casa.
¿Qué carajo está pasando?
La última vez que papá llamó con ese tono, mi hermano, Zack, fue herido en Afganistán.
Ahora está en Afganistán.
En poco tiempo, la vieja y extensa casa entra a la vista. Aunque mayormente retirados, mamá y papá siguen viviendo en la casa grande y yo reconstruí un viejo granero en el lado opuesto de la propiedad hace unos años. Ahora estoy a cargo de Lazy K Ranch, y amo cada minuto de ello.
Mamá y papá salen al porche mientras desmonto y de repente oigo unos neumáticos en el camino de grava.
—¿Qué está pasando? —exijo, con el ceño fruncido mientras miro los ojos duros de mi padre.
Un camión azul rentado para frente nosotros.
—Kensie llamó —murmura él.
—¿Cómo puede hacerle esto a él? —susurra mamá con lágrimas en los ojos—. ¿A ambos?
—¿Alguien me quiere decir qué demonios está pasando?
—Sal del coche, Seth.
Conozco esa voz. Al instante, un frío corre a través de mis venas cuando me giro a ver a la esposa de Zack, Kensie, saliendo de la puerta del pasajero, abriendo la puerta de atrás y tirando de mi sobrino, Seth, fuera del coche, junto con una bolsa de lona que lanza sin precaución en la tierra.
—¿De qué se trata esto?
—Seth es tu problema ahora —responde con frialdad.
Mis ojos caen inmediatamente en el chico, que está mirando hacia abajo y dibujando círculos en la grava con la punta de su zapato gastado. Sus vaqueros son de un tamaño demasiado pequeño, arriba de sus tobillos y su camisa se encuentra manchada y sucia.
—Seth no es un problema —responde mamá y vuela por las escaleras para tirar a Seth en sus brazos. Él se pone rígido, pero no se aparta. Pero tampoco la abraza de vuelta.
Jesús, él estuvo aquí hace dos años, con los ojos brillantes e interesado en todos los animales. Ahora sus ojos son aburridos y cansados.
—Lo es para mí —responde Kensie con un encogimiento de hombros. Su ropa está impecable y supongo que a propósito de un tamaño demasiado pequeño. Su cabello y uñas están pulidas y perfectas. Me guiña y mi estómago se revuelve en repulsión—. ¿Cómo estás, guapo?
—¿De qué se trata esto?
—Zack hizo ruido sobre su deseo de divorciarse la última vez que llamó, así que le adelanto el golpe. Cole… —Hace un gesto hacia el coche y al hombre impaciente sentado dentro—, no quiere un niño alrededor y francamente, estoy cansada de ser una mamá a tiempo completo.
—¿Estás cansada de ser una mamá a tiempo completo? —grito. Papá sacude su cabeza y mi mamá intenta alejar a Seth y llevarlo dentro de la casa, pero papá pone su mano en su hombro, deteniéndola.
Seth no debería escuchar esta mierda.
—Doce años he estado sola con él —dice con desprecio y señala con el dedo a su hijo—. Mientras que Zack pasa más tiempo en un desierto o en un avión en el ejército, dejándonos en una ciudad diferente cada dos años, me quedé porque los cheques de Zack estaban muy bien y no tenía que trabajar, pero ya estoy harta. Vendí el coche. —Mi padre jadea y quiero envolver mis manos en el pequeño cuello de ella y apretarlo. Zack ama ese maldito coche—. El resto de su mierda se la di a la caridad y te estoy regalando al niño. Si Zack quiere recorrer todo el mundo cada año e ignorar a su familia, bien, ¡Pero yo he terminado! ¡Merezco más que esto!
Ahora está gritando, continuando con lo que se le debe, pero no puedo quitar mis ojos de Seth. Su cara no ha mostrado nada de emoción. La mayoría de los niños estarían en las lágrimas, horrorizados por el comportamiento de su madre.
¿Cuánto tiempo ha estado sucediendo esto?
—Seth siempre es bienvenido aquí —comienzo y doy unos pasos hacia Kensie, satisfecho cuando ella cierra su sucia boca y sus ojos se abren más cuando me acerco.
Nunca he disfrutado asustar a las mujeres. Es fácil con mi tamaño y es algo con lo que siempre he tenido cuidado. Pero la voy asustar hasta la mierda.
—Pero tú no. Seth se quedará con nosotros hasta que Zack regrese en un par de meses. Tú nunca vas a volver aquí. —Doy un paso más y me cierno sobre ella—. Si alguna vez muestras tu cara de nuevo, haré que te arresten por allanamiento y arruinaré tu patética vida.
Sus ojos se amplían y la mandíbula se le cae con sorpresa mientras da un paso lejos de mí, pero rápidamente se recompone y cuadra sus hombros, empujando su ceja en una mueca.
—¿Por qué tendría que volver? Aquí no hay nada que quiera. —Levanta la barbilla desafiante y sin mirar a Seth, sube al coche, el cual sale por la calzada.
—Oh, dulzura —susurra mamá y besa el cabello de Seth. Él se encoge de hombros y se aleja, tomando su bolso y mirándome por primera vez desde que ellos llegaron.
—¿Puedo quedarme aquí, tío Josh? —Sus ojos van a Magic y de nuevo a mí. Siempre amó los caballos.
—Por supuesto, amigo, siempre tienes un lugar aquí.
Asiente con seriedad y de nuevo mira el suelo, esperando que le diga qué hacer. Ahora mamá está llorando abiertamente y papá sólo sacude la cabeza, se pasa la mano por la cara y suspira.
—Vamos, Seth. El abuelo te mostrará tu habitación. Puedes tener la antigua habitación de tu papá.
—No quiero nada de él —escupe Seth, con las manos en puños—. Prefiero dormir en el granero.
Papá parpadea en sorpresa, nos mira a mamá y a mí y luego frunce el ceño. —Bien, la habitación de invitados entonces.
—Vamos, dulzura, vamos a establecerte y te voy hacer la comida. —Mamá le sonríe a Seth a través de lágrimas y envuelve un brazo alrededor de sus hombros delgados—. Te hemos echado mucho de menos. Hay algunos peces en el arroyo que necesitan ser capturados, ya sabes… —Su voz se desvanece mientras los tres entran a la casa y todo lo que puedo hacer yo es quedarme aquí, con las manos en mis caderas y preguntándome, qué demonios acaba de pasar, y ¿qué vamos hacer con un niño de doce años?


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Mensaje por Florpincha el Dom Dic 15, 2019 7:10 pm

Capitulo 1
Comienzo del verano

Cara

—Cara, ¿tienes un minuto? —Mi jefe, Kyle Reardon, asoma su cabeza en la puerta de mi aula y me da una cálida sonrisa.
—Seguro, ¿qué pasa?
Camina lento y toma un largo vistazo alrededor de mi aula vacía. La brisa que entra por las ventanas abiertas despeina su cabello y se pasa la mano a través de él mientras se inclina contra mi escritorio. —Parece que estás lista para salir de aquí por unos meses. —Mira hacia mí con gusto—. ¿Recuerdas la semana pasada cuando me dijiste que querías este trabajo de tutorías en el verano? —Ruedo mi silla y lo miro. Es guapo, con el cabello corto y ojos azules, un buen cuerpo.
También está casado y tiene cuatro hijos.
—Lo hago —confirmo.
—Bueno, tengo uno para ti.
—¿Quién?
—¿Ya conoces a la familia King, no? Ellos dirigen un gran rancho a las afueras de la ciudad.
—Claro que sí, crecí aquí, Kyle —contesto con ironía. En una ciudad del tamaño de Cunningham fall, Montana, prácticamente todos se conocen entre sí, especialmente aquellos que crecimos aquí, al igual que nuestros padres y sus padres.
—El chico de Zack, Seth, necesita un tutor para este verano.
—¿Zack ha vuelto a la ciudad? —pregunto, con mis cejas levantadas por la sorpresa.
—No lo creo. —Kyle sacude la cabeza y se encoge de hombros—. No puedo contarte sus cosas, ciudad pequeña o no. Seth se está quedando con Jeff y Nancy, y Josh está ayudando también.
—Oh —murmuro sorprendida—. ¿Así que para quién estaría trabajando exactamente?
—Tan propia —me toma el pelo y se burla—. Vas a trabajar para Josh. Puedes ir directamente a su casa el lunes por la mañana. A ellos les gustaría que fueras de lunes a viernes, desde las nueve hasta el mediodía.
—Caray, debe necesitar un montón de clases particulares.
La risa deja los ojos de Kyle y suspira. —Es un chico muy inteligente, pero es terco y tiene un poco de actitud. Te advierto, no es un chico fácil de trabajar con él. Sólo ha estado aquí por tres meses. Se niega hacer trabajos o presentarlos.
—¿Él comienza los problemas? —Doy golpecitos con mis dedos, pensando.
—No, sólo se mantiene encerrado en sí mismo. No le dice mucho a alguien.
Voy a tener que trabajar con Josh King, que no será difícil. Él siempre fue bueno conmigo en la secundaria, sonriéndome cuando lo veía por la ciudad. Él y su hermano son buenos chicos.
Los rumores dicen que es un mujeriego, pero uno lindo sin embargo.
Y estaría mintiendo si dijera que no he tenido un flechazo por él en todo el tiempo que pueda recordar.
Sin embargo, puedo ser profesional y enseñarle al sobrino de Josh. De todas maneras no quería pintar mi casa este verano.
—Está bien, le daré la oportunidad a esto.
—Genial, gracias, Cara. —Kyle se pone de pie y deja mi salón de clases—. ¡Que tengas un buen verano!
—¡Tú también! —le grito después mientras va silbando por el pasillo oscuro y desierto.
Genial, tengo un trabajo de verano.
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Amo mi ciudad. Como que con todo mi corazón, no quiero alejarme, me encanta. No entiendo cómo Jilian, mi mejor amiga desde la guardería, puede soportar vivir tan lejos en California. Nuestra ciudad apenas tiene unos seis mil residentes, pero la población se duplica en pico en el verano y en el invierno con los turistas que vienen por el esquí, senderismo, natación y todas las otras actividades divertidas al aire fresco que solemos presumir en los folletos.
Nos situamos en el valle rodeado de altas montañas, y cuando el día es soleado, el cielo es tan azul y enorme que casi daña mis ojos.
Conduzco el largo camino de grava fuera de la carretera a las afueras de la ciudad y sigo más allá de la casa principal enorme, yendo a la parte trasera de la propiedad donde se encuentra la casa de Josh. No es tan grande como la casa principal, pero sigue siendo enorme, más grande que mi casa en la ciudad y está rodeada de árboles y largas filas de vallas de madera blanca.
No envidio al pobre que tiene que pintar las vallas cada pocos años.
Las mariposas que he mantenido a raya, vuelven con venganza, aleteando en mi vientre mientras llego a la parada frente a su casa. Josh y su hermano son gemelos, y fue hasta que Zack se rompió la nariz jugando fútbol en el último año que eran casi imposibles de distinguirlos. Ambos son tipos grandes, altos y anchos de hombros. Zack siempre tenía una mirada más intensa en su rostro, mientras que Josh era el más relajado, sonriendo rápidamente o fastidiando, especialmente conmigo, al parecer. En la secundaria yo era invisible para la mayoría de la gente, siendo algo rechoncha, en realidad mucho, sin embargo Josh me notó.
Él solía tirar de mis horribles rizos mientras pasaba delante de mí en la escuela y por supuesto porque estaba dos años por delante de mí y siendo una estrella del fútbol, estaba loca por él. Mi cabello naturalmente son rizos apretados, pero desde entonces los he alizado, gracias a Dios.
No he sabido mucho de Josh con los años. Cada uno fuimos a universidades diferentes y cuando volvimos, pude echarle un vistazo en alguna tienda o restaurante, pero nunca el tiempo siguiente para hablar con él. Me pregunto si los rumores que es un mujeriego son ciertos.
Los eran en la secundaria.
Sólo espero que no se convirtiera en uno de esos vaqueros que llevan chaparreras de piel en sus jeans y con un sombrero de paja.
Mis labios tiemblan pensando eso mientras llego en mi compacto Toyota. La puerta principal se abre y es él, con todo su metro noventa. Sólo con gran esfuerzo no dejo que mi mandíbula caiga.
Jesús, nosotros engendramos hombres calientes en Montana.
El cabello de Josh es oscuro, marrón oscuro y tiene los ojos de color chocolate a juego. Su piel oliva ha adquirido un bronceado intenso, y cuando sonríe, tiene un hoyuelo en la mejilla izquierda que puede derretir bragas a seis metros de distancia.
Hay rastrojos en su barbilla de esta mañana y él destella esa sonrisa arrogante mientras sale al porche. Sus vaqueros, que son Levi, y no con chaparreras, se pasean bajo sus caderas y una camiseta blanca abraza su musculoso pecho y brazos. No puedo evitar preguntarme a qué huele.
Abajo, chica.
Siguiendo directamente detrás de Josh se encuentra una mujer alta y rubia que no reconozco, riéndose de algo que él debe haber dicho antes que saliera por la puerta. Ellos se detienen en el porche abierto el tiempo suficiente para que él le sonriera con dulzura. Pasa su enorme mano por el brazo de ella y murmura—: Que tengas un bien día y buena suerte.
—Gracias, Josh —responde y rebota por los escalones del porche, asintiendo hacia mí y subiendo a su Jeep.
—Carolina Donovan —murmulla Josh y mete sus manos en los bolsillos.
—Sabes que odio que me llames Carolina. —Ruedo los ojos—. Mis padres tuvieron que tener cargos de abuso infantil por ese nombre.
Josh se ríe y niega con la cabeza. —Es un nombre muy bonito. —Frunce el ceño y se balancea de atrás hacia delante sobre sus talones—. Te ves muy bien, Cara.
—Ugg, me has visto por la ciudad en los últimos años, Josh —le recuerdo con media sonrisa—. ¿Espero no haber interrumpido algo? —Hago una mueca en el interior, lamentando la pregunta inmediatamente. Mamá siempre decía, nunca hagas una pregunta de la que no quieras una respuesta.
Él se encoge de hombros y me ofrece esa sonrisa arrogante. Dios, es tan encantador.
—Nahh, ya habíamos terminado.
Frunzo el ceño. ¿Qué significa eso?
—Así que, ¿dónde está Seth? —pregunto, cambiando de tema.
Es el turno de Josh para fruncir el ceño y mirar hacia la casa grande. —Debe de estar aquí en pocos minutos. Tengo que advertirte, Cara, trabajar con Seth no puede ser un día en la playa. Es un buen chico, pero está teniendo dificultades. —Josh se frota una mano por la cara y suspira.
—¿Por qué está aquí y no con su madre?
—Porque la perra lo abandonó aquí, así ella puede ser libre y sin compromisos. Pidió el divorcio. Una buena cosa. Sólo deseo que lo hubiera traído hace años.
—Oh. —No sé qué más decir. Nunca me gustó Kensie King. Era una perra en la secundaria, pero bonita y popular.
Pero nada de eso es culpa de Seth.
—¿Cuáles son las áreas donde necesita ayuda? —pregunto y saco mi bolso del asiento del pasajero. Cuando me doy la vuelta, los ojos de Josh están en mi culo y se mordisquea el labio inferior. Frunzo el ceño y me paro con la espalda recta.
—¿Josh?
—Lo siento, ¿qué? —Sacude la cabeza y regresa sus ojos a mi cara.
—¿Cuáles son las áreas donde Seth necesita más ayuda?
—Todas. Falló en cada clase esta primavera.
—¿Todas? —pregunto con incredulidad.
—Sí. Es un chico inteligente, no sé cuál es su problema.
—¡No necesito un tutor! —grita una masculina voz juvenil. Giro a ver a Seth que monta una bicicleta BMX hacia la gran casa en el camino.
—Seth, no empieces. —Los ojos de Josh se estrechan y cruza los brazos sobre su pecho—. La señorita Donovan está aquí para ayudar. Se agradable.
Seth pone los ojos en blanco y salta de la bicicleta, dejándola a un lado y reflejando la postura de su tío con los brazos cruzados sobre su pecho.
Dios, se parece a su padre y tío. Podría ser el hermano menor de ellos. Él va a heredar su altura y tiene el mismo cabello oscuro, pero sus ojos son color avellana.
Va ser flechazo algún día.
Y ahora me está frunciendo el ceño.
—Hola, Seth. Soy Cara.
—¿Qué es esto, Cara o señorita Donovan? —pregunta desafiante.
—¡Seth! —comienza Josh, pero lo interrumpo. Seth no es el primer chico difícil que he encontrado.
—Ya que es verano y estoy en tu casa, es Cara. Pero si me ves en la escuela, es la señorita Donovan. ¿Suena justo?
Seth encoge sus delgados hombros y tuerce los labios como si quisiera decir algo inteligente, pero no se atreve por la compañía de su tío.
Chico inteligente.
—¿En dónde nos quieres? —le pregunto a Josh, que sigue mirando a Seth. Están claramente frustrados entre sí.
—Puedes estar en la mesa de la cocina. La casa está vacía durante el día ya que estoy trabajando, por lo que no debes ser interrumpida. —Josh nos hace señas para que vayamos delante de él y mientras paso, jala mi cabello—. ¿Qué le pasó a tus rizos?
—Los boté en una isla —contesto con sequedad, entonces él se ríe enviando escalofríos por mi espina dorsal.
Se inclina y susurra. —Me gustaban.
Me encojo de hombros y sigo a Seth en la cocina. —A mí no.
La casa de Josh es amplía; es abierta desde el salón hasta el frente de la puerta de la entrada a la cocina que tiene gabinetes de color miel, con encimeras de granito liso. Las ventanas son anchas y puedo ver toda la propiedad desde el interior de la habitación principal.
Inmediatamente me siento como en casa aquí. A pesar de que se nota que es la casa de un soltero. Grandes sofás de cuero marrón están frente a una chimenea de roca, con una televisión de pantalla plana encima de ella. Revistas de pesca, caza y salud masculina se encuentran distribuidas en la mesa de café, junto con una taza vacía. Ningún cojín o adornos se pueden encontrar.
Típico chico.
Seth jala una silla de la mesa y se deja caer en ella, apoyando su cabeza sobre sus brazos cruzados.
—Seth, enderézate —dice exasperadamente Josh y Seth simplemente se hunde más.
—Creo que estamos listos para continuar. —Le sonrío a Josh pero él frunce el ceño.
—¿Segura?
—Sí, estamos bien. Tienes que ir a trabajar y dejarnos hacer lo que podamos.
Le doy la espalda, despidiéndolo y comenzando a sacar las hojas del trabajo, bolígrafos y un libro de mi bolso.
—Voy a estar trabajando la mayoría del día, por si me ocupan sólo llama al móvil.
—Bueno. —Le hago una seña, sin mirarlo. Tengo la sensación de que todavía está detrás de mí. Por último me giro y levanto una ceja—. Sigues aquí.
Me observa detenidamente, apoyado en la encimera, con las manos metidas en sus bolsillos. Mis ojos se sienten atraídos por sus bíceps, luchando contra las mangas de su camiseta. —Eres bastante agresiva.
—Soy una maestra. Es mejor ser agresivo o puedes morir larga y dolorosamente. Ahora vete. Tenemos trabajo que hacer.
—Tendrás el almuerzo con nosotros antes de irte. —Josh se empuja fuera de la encimera y se pasea a la puerta principal, agarrando una vieja gorra de béisbol descolorida y poniéndosela en la cabeza—. También puedo ser agresivo.
Sonríe y el hoyuelo se muestra mientras me guiña el ojo, abandonando la casa, y cerrando la puerta detrás de él.
Buen Dios, no seré capaz de concentrarme si no nos deja mientras estoy aquí.
—¿Ya estás listo para trabajar? —le pregunto a Seth, hojeando mis hojas mientras encuentro la que quiero.
—Esto es una pérdida de tiempo —se queja.
—¿Por qué dices eso?
Se encoge de hombros de nuevo y entierra su cara entre sus brazos.
—Bueno, yo no lo considero una pérdida de tiempo. ¿Cuál es tu asignatura preferida?
No hay respuesta.
—¿La menos preferida?
No hay respuesta.
—A mí me gustan las matemáticas, sin embargo siempre apesto en eso.
Seth asoma ligeramente la cabeza y un ojo me mira a escondidas.
—¿Eres bueno en matemáticas? —pregunto.
—Son fáciles.
—No para mí. —Suspiro.
—Pero eres una maestra. —Finalmente Seth se incorpora y me frunce el ceño.
—Eso no quiere decir que soy buena en todo. Los maestros no somos sobrehumanos ni nada por el estilo.
—Puedo con las matemáticas.
—Bueno, empezaremos por ahí.
Seth me mira por un minuto y luego se encoge de hombros. Parece que encogerse de hombros es su cosa favorita de comunicación.
—¿De verdad te vas a quedar y almorzar?
—¿Eso te hace sentir incómodo? —Le paso la hoja de cálculo matemático.
—No, no me importa. —Agarra un lápiz y comienza a marcar su hoja, justo en donde es y sonrío.
—¿La comida es mala?
—No, el abuelo nos trae el almuerzo todos los días.
—Bueno, entonces me quedo.
Sus labios se contraen, pero no sonríe, sin embargo de alguna manera creo que he ganado una gran batalla.
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—Así que… parece que será pollo frito, ensalada de patatas, pan casero y fruta. —Josh saca el último alimento de la hielera y le pasa a Seth una coca-cola.
—Tu madre sí que lo da todo.
—Ha estado haciendo el almuerzo para los trabajadores del rancho durante cuarenta años. Es una costumbre.
Estamos sentados en el patio trasero de Josh. Se encuentra un poco cubierto, con un columpio que cuelga a un lado y una mesa de picnic al otro y tiene una vista a un gran prado donde el ganado está pastando.
—¿Tienes muchos ciervos aquí? —pregunto.
Asiente y traga. —Por lo general en la noche y muy temprano por la mañana. La semana pasada un alce atravesó la cerca.
—Eso fue genial —murmura Seth, y Josh parece sorprendido.
¿No se supone que Seth no habla con él?
—Sí, lo fue —acuerda Josh con suavidad.
—¿Pescas? —pregunta Seth mientras toma un gran bocado de una ala de pollo, enviando pedazos fritos al frente de su camiseta. Su cabello oscuro está un poco demasiado largo y le cae sobre un ojo. Le sonrío. Es adorable.
—No. Odio pescar.
—¡¿Cómo puedes odiar pescar!? —grita Seth, como si acabara de admitir que odiara el helado.
—Es algo sucio. —Arrugo la nariz y Josh se echa a reír.
—Todo lo que hay aquí es sucio, corazón. —Josh sacude la cabeza y me empuja suavemente con el codo.
¡Es tan coqueto!
—¡Pero vives en Montana! —dice Seth fuertemente, examinándome como si fuera un raro proyecto de ciencias, con su pollo momentáneamente olvidado.
—Vivo en la ciudad, Seth. Siempre lo he hecho. Mi papá ama pescar. Sólo que yo realmente nunca me metí en ello. —Me encojo de hombros y como un delicioso bocado de ensalada de patatas casera.
—¿Pero te gustan los caballos, verdad? —Se lleva un tenedor lleno de ensalada de patata a la boca.
—Nunca he montado uno. —Me río y sacudo mi cabeza mientras lo miro comer—. ¿Te estás muriendo de hambre aquí, Seth? Por la forma en que comes, se podría pensar que no lo has hecho en días.
Seth sólo parpadea hacia mí. Sonríe lentamente, pero lo interrumpo antes de que pueda decir la idea afilada que se firma en su cerebro.
—No me voy a subir a un caballo.
—¿Por qué no? —pregunta Josh con una amplia sonrisa.
—Bueno… —Miro hacia ambos chicos y luego suspiro cuando no puedo encontrar una buena razón para no hacerlo—. No estoy vestida para montar un caballo.
Los ojos marrones de Josh caen a mi vestido de verano rojo y después se encuentran con los míos. —Usa vaqueros mañana.
—No estoy aquí para aprender a montar un caballo, vine a enseñarle a Seth.
—No hay razón para que no puedas hacer ambas cosas —responde Josh con una sonrisa y me guiña el ojo, con su hoyuelo plegando en su mejilla, despertando mariposas en mi estómago.
—¿Te estoy interrumpiendo del trabajo? —Cambio de sujeto y meto un pedazo de sandía en mi boca, haciendo el mejor esfuerzo de no retorcerme en la silla.
—Tengo que pintar la cerca —murmura Seth y traga lo último de su coca-cola, haciéndome reír.
—¿Qué? —pregunta.
—Cuando llegué a la casa y vi la valla blanca, pensé, “no envidio a la perdona que tiene que pintar esto cada par de años”.
—Era pintar la cerca o palar la mierda del caballo —responde Seth la cuestión naturalmente.
—¡Boca! —Josh frunce el ceño, mirando fijamente a Seth y Seth rueda los ojos.
—Mierda de caballo.
—Creo que también hubiera tomado la valla. —Estoy de acuerdo, pero Seth simplemente se encoge de hombros y frunce el ceño—. Te pareces tanto a tu papá. —Niego con la cabeza y alcanzo otro pedazo de sandía antes de darme cuenta que tanto Seth como Josh no se han ido todavía.
—No lo hago —susurra Seth.
—Bueno, te ves igual que tu tío Josh, y Josh y Zack son gemelos, de modo que… —Inclino mi cabeza hacia un lado y veo que la cara de Seth se contrae.
—No soy como mi padre —insiste.
—Está bien, lo siento.
Seth me mira con el ceño fruncido y después agarra su basura y entra en la casa para deshacerse de ella, con grandes pasos y cerrando la puerta delantera detrás de él.
—Lo siento —susurro de nuevo.
—Está bien. Está enojado con mi hermano. No habla de ello, simplemente no quiere tener nada que ver con él —Josh frunce los labios y suspira, sin dejar de observar el camino que Seth atravesó por la casa. Mis ojos están pegados a sus labios y estoy mortificada de que se dé cuenta que quiero que me bese.
Y no sólo un simple beso de agradecimiento por enseñarle a mi sobrino, si no, uno largo, lento que dure para siempre y me haga olvidar cómo respirar. Quiero hundir mis dedos en su cabello espeso y corto y sentir sus grandes y callosas manos deslizándose por mi espalda mientras me empuja contra él.
Quiero que me toque.
Josh empieza a recoger los restos de nuestro almuerzo y tomo una respiración profunda, uniéndome a él.
—De todas maneras, ¿él te sonrió? Es la primera vez que lo he visto sonreír desde que está aquí.
—Josh, lo siento mucho. Es un gran chico y muy inteligente. Creo que estaremos en marcha con sus asignaturas sin ningún problema.
—Gracias. —Josh pone la tapa en el recipiente de la fruta y lo mete en la nevera—. Sabes, Kyle no me dijo que serías tú a la que enviaba. Me sorprendió cuando te vi.
—¿Por qué?
—No lo sé, pero me alegro que estés aquí. No estaba bromeando antes, te ves fantástica.
Me sonrojo y me concentro en guardar el pollo y colocarlo en la nevera.
—No soy una ermitaña, Josh. Como dije antes, me has visto por los alrededores.
—De paso. No de esta forma. Me gusta.
Me enderezo y cruzo los brazos sobre mi pecho, entonces frunzo el ceño cuando él también se levanta y es más alto que yo.
Siempre he sido tan condenadamente baja.
—¿Estás coqueteando conmigo? —pregunto.
—Tal vez. —Empuja la tapa del helado, luego se mueve alrededor de la mesa para pararse junto a mí, y tengo que inclinar la cabeza para ver sus ojos—. Siempre has sido una cosita.
—¡¿Cosita!? Oh Dios mío. —Me río y lanzo una mano a mi boca—. Sólo soy baja. Infierno, en la secundaria era una go…
—Si dices gorda, te voy a poner sobre mis rodillas, Carolina. No estabas gorda en ese entonces, no estás gorda ahora, y junto a mí, eres una pequeña cosita. —Pone su boca en una línea de desaprobación y tira de un mechón de mi cabello—. Tu cabello rubio es tan suave.
—No co-coquetees conmigo —tartamudeo a medias. En lugar de alejarme, me balanceo hacia él y mi corazón se acelera.
—¿Por qué no? —Sonríe y continúa tirando mi cabello entre su pulgar y el dedo índice, tocando los hilos, mientras ellos caen fuera de su alcance.
—Por qué soy tu empleada de verano y me gusta mi trabajo. No es que existan montones de escuelas intermedias aquí en la ciudad donde pueda trabajar si me despiden. —Doy un paso lejos, recomponiéndome, haciendo mi mejor esfuerzo para recordarme que vi una rubia salir de su casa esta mañana y cómo no quiero ser otra muesca en la cama de Josh King. Abro la puerta y recojo mi bolso y me giro para encontrarlo justo detrás de mí, de nuevo—. Tengo que irme.
Suspira, apoyando las manos en sus caderas y luciendo como si quisiera decir algo más, así que me giro sobre mis talones.
—Te voy acompañar afuera —murmura y se acerca rápidamente a mí. Mantiene la puerta abierta para mí y siento su mano en mi espalda baja mientras me guía a mi pequeño coche azul.
Abre la puerta para mí y pone las bolsas en mi asiento de pasajero.
—Eres muy caballeroso —le digo irónicamente.
Mientras me muevo para sentarme del lado del conductor, él pasa una mano por mi brazo desnudo, muy parecido a como lo hizo con la rubiecita esta mañana y sonríe.
—Gracias por hacer esto, Cara. No te olvides de vestir vaqueros mañana. —Con eso guiña y cierra la puerta, dando un paso atrás para verme en el camino.
Parece que estaré usando shorts mañana.


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Mensaje por Tibisay Carrasco el Dom Dic 15, 2019 9:48 pm

Gracias por los capitulos
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Mensaje por AregUM el Lun Dic 16, 2019 8:57 am

Flor preciosa si quieres podemos dejarlo y empezar la lectura justo al principio del enero además con éstas fechas se acumulan muchas cosas. 
Espero que mientras tanto se te arreglen los problemas guapa.


P.D. Te lo había escrito en las votaciones pero luego vi que abriste el tema. 


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Mensaje por Encarni C. el Lun Dic 16, 2019 2:47 pm

Me sonaba el libro y sabía que o lo había leído o algo pasaba. Con este capi ya me he puesto al día y sí, lo leí en su momento, pero me da igual releerlo.

Yo también dije antes, en las votaciones, lo de dejarlo para enero. Ya nos contarás. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], tú qué opinas???


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Mensaje por Florpincha el Lun Dic 16, 2019 8:08 pm

como voten la mayoria, las lei tarde, una vez que ya habia iniciado, lo que voten lo entiendo


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Mensaje por AregUM el Mar Dic 17, 2019 2:03 pm

Pues voto para dejarlo para el enero por fa


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Mensaje por Encarni C. el Mar Dic 17, 2019 2:10 pm

A mi me viene muy complicado final de diciembre, mi voto va a enero. Parece un juego de palabras, jaajajja.

Gracias por permitirnos votar 53645665


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Mensaje por Florpincha el Jue Dic 19, 2019 7:49 pm

jajajaja okis! lo dejamos para enero y espero que podamos atraer mas chicas al club.


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Mensaje por AregUM el Vie Dic 20, 2019 10:33 am

A ver si se animan más chicas. 
Gracias Flor  y felices fiestas para todas y que empecemos el año nuevo con buen pie!   santa  rendeer Lectura Enero - Loving Cara - KRISTEN PROBY 2063096372 Lectura Enero - Loving Cara - KRISTEN PROBY 2063096372 Lectura Enero - Loving Cara - KRISTEN PROBY 2063096372


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Mensaje por Encarni C. el Vie Dic 20, 2019 3:11 pm

Yo también echo de menos más compis lectoras, esperemos que en el nuevo año se apunten más! fdgsrh


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Mensaje por AregUM el Miér Ene 08, 2020 10:33 am

Ya estamos calentando motores no?
Feliz Año nuevo chicas! !!!

Apuntadícima!


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Mensaje por Encarni C. el Miér Ene 08, 2020 5:41 pm

Aquí estoy también, of course!


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Mensaje por Florpincha el Miér Ene 08, 2020 7:51 pm

Feliz año bellas!!


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Mensaje por Tibisay Carrasco el Miér Ene 08, 2020 11:50 pm

Feliz año chicas, esperando capitulo
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Mensaje por Florpincha el Vie Ene 10, 2020 8:30 pm

2


—¿Dónde están tus vaqueros? —pregunta Josh la mañana siguiente mientras se encuentra conmigo en el coche.
—Estos son vaqueros. —Saco mi bolso y camino hacia la puerta principal de su casa—. ¿Ya llegó Seth?
—No, llegará en unos minutos. Lo tengo alimentando a los perros de la casa principal.
—Bueno.
—Esos no son vaqueros. —Josh mira con el ceño fruncido mis shorts de mezclilla como si ellos fueran la encarnación del demonio.
—Son de mezclilla.
Entrecierra sus ojos color chocolate hacia mí, sin embargo veo el humor allí y mi estómago se aprieta.
Me encanta irritar a este chico.
—Bien, van a tener que funcionar. Adelántate y prepárate, Seth llegará en un minuto. Tengo que salir con algunos chicos para reparar una cerca, nos vemos en la hora del almuerzo. —Saca unos guantes y se acomoda su gorra de béisbol verde.
—¿No usas sombreros de vaquero? —pregunto sin pensarlo.
—No usualmente. Tengo uno, si prefieres que lo use. —Sonríe.
—No, sólo es curiosidad —digo entre dientes y me giro hacia la casa.
—No te vayas antes de que regrese. Tengo planes para ti.
Sonríe ampliamente guiñando un ojo y va hacia el enorme granero que se encuentra entre su casa y la casa principal.
Bueno… ¿eso no es una gran vista? Sus vaqueros abrazan su culo perfectamente y se sientan bajo sus caderas mientras camina, puedo ver sus nalgas y músculos flexionándose.
Querido Dios, estoy deseando a un ranchero.
Recomponiéndome, voy adentro y comienzo a sacar los materiales para la lección de hoy.
¿Quiero montar un caballo?
No realmente.
Pero tengo la sensación que estos dos chicos van a seguir con eso.
La puerta principal se abre de golpe y Seth entra. —Preferiría estar ayudando a los chicos con las vallas.
—Yo preferiría estar tumbada en una playa de Hawai, pero ninguno va a conseguir nuestro deseo. —Suspiro y le hago un gesto para que se siente, empujando el libro que él estará leyendo este verano—. Esto será tu tarea.
—¿Tendré tarea? —pregunta, conmocionado—. ¡Pero si es verano!
—Me voy asegurar que termines todas las hojas de trabajo mientras estoy contigo aquí, todos los días, pero también quiero que leas este libro y vamos a platicar de ello diariamente, así que lo estarás leyendo.
—Odio los libros que nos hacen leer en la escuela —se queja. Sonrío mentalmente en acuerdo. Algunos textos obligatorios son aburridos y entiendo porque los chicos les molesta.
—Este no es un libro que te darían en la escuela. Es un libro genial, y yo lo estaré leyendo contigo.
—¿En serio? —Esto despierta su interés y me arrebata el libro. Es Exiled de M. R. Merrick.
—Sí. Este libro es de ciencia ficción y se trata sobre un chico que tiene que lidiar con demonios y cazadores y todo tipo de cosas. Creo que esto será divertido.
—Probablemente apestará —afirma sin dudar, pero gira el libro e inmediatamente empieza a leer la sinopsis en la parte posterior.
Los chicos adolescentes son divertidos.
—Tienes razón, probablemente apestará, pero podemos hablar de todo lo apestoso juntos. —Sonrío con dulzura y empujo la hoja de cálculo matemático debajo de su nariz, le doy un lápiz y empezamos a trabajar en la lección de hoy.
A mitad de las fracciones, mi teléfono suena con un mensaje entrando. Seth está concentrado en el trabajo y no me presta atención, así que rápidamente lo compruebo y sonrío cuando veo el nombre de Jilly.
¿Qué haces?
Típica Jill, sólo yendo al grano.
Buenos días. Estoy trabajando. ¿Qué haces tú?
Pongo el teléfono a un lado y compruebo el trabajo de Seth. Todas las respuestas están correctas y lo hizo rápido.
—Impresionante —murmuro con una sonrisa—. Tenías razón, eres bueno en las matemáticas, Seth.
Sus labios tiemblan como si quisiera sonreír, pero mantiene sus ojos en el papel, trabajando con diligencia y murmurando un—: Gracias.
Le doy otra hoja de cálculo con el mismo tipo de ejercicios mientras reviso mi móvil.
Sólo cerrando una casa y camino a mostrar otra. Te extraño. ¿Hablamos pronto?
Sonrío y respondo. También te extraño. Llámame.
Miro hacia arriba, mientras meto mi teléfono en mi bolsillo, veo a Josh montar más cerca de su casa con los otros tipos. Los caballos son hermosos, dos blancos y uno blanco con manchas rojizas y negras. Los chicos gotean sudor, la suciedad se aferra a su ropa y piel. Ellos se detienen a hablar, señalando varias partes del rancho e incluso riéndose de vez en cuando. Todavía montando, Josh se quita la gorra, empuja la mano por su cabello sudoroso, y después se quita su camiseta para limpiarse la cara.
Santa María, madre de Dios.
Guauu.
Está más que construido. Sus músculos son tonificados y definidos, gracias a todo el trabajo que hace en el rancho. Tiene un abdomen increíble y puedo ver la parte superior de una sexy V levantándose de la cintura de sus vaqueros, pero son sus brazos y hombros lo que me cautivan y ponen a mis bragas empapadas.
Sus bíceps tienen que ser del tamaño de mis muslos y no de una brutal manera llena de esteroides. Me pregunto cómo sería tener esos brazos envueltos a mí alrededor, sentir sus músculos flexionándose bajo mis manos.
Sus hombros son amplios y morenos, y tiene una sola pizca de vello oscuro sobre su pecho.
Me lo podría comer con una cuchara.
Josh saca una botella de agua de una alforja del caballo, toma un trago y luego se ríe con uno de los otros chicos. Mueve su pierna sobre el caballo, desmontando fácilmente, atando la rienda a la valla y despidiendo a sus compañeros montando hacia el establo.
—¿Por qué lo miras de esa forma? —La voz de Seth es dura y enojada.
—¿Qué? —Oh, mierda, me atrapó. Estoy tan avergonzada—. No estoy mirando nada. Supongo que sólo soñando despierta. —Mi cara es de color rojo brillante cuando miro hacia Seth, sin embargo él me frunce el ceño y empuja su hoja de trabajo hacia mí.
—Las chicas son tontas. No deberías mirarlo así. Es un idiota.
Josh entra por la puerta corrediza de la cocina, su camisa todavía se encuentra fuera, y me muerdo el labio mientras mis ojos se pierden en su torso. Cuando miro hacia arriba, está sonriendo, su hoyuelo guiñándome y me sonrojo.
Tal vez debería trabajar con Seth en la casa principal.
—Entonces, ¿ya casi han terminado?
—Casi. —Asiento.
—Iré a tomar una ducha rápida y después te voy a subir a un caballo, amiga mía.
—¡Genial! —exclama Seth, sorprendiéndonos a ambos.
—Umm, estoy usando shorts.
—Ya me di cuenta. Tienes unas espléndidas piernas. Haremos que funcione. Voy a estar listo en un minuto. —Con eso se va por el pasillo y escucho una puerta cerrarse.
—¿Por qué piensas que es un idiota? —pregunto, todavía pegada a la observación de las espléndidas piernas. ¿Josh lo trata mal?
—Porque es el hermano de mi padre. Ellos son gemelos.
—¿Y piensas que tu papá es un idiota?
—Lo es —insiste Seth enfáticamente.
—No recuerdo a tu papá siendo un idiota, Seth. —Miro por encima del trabajo de Seth.
Algo está mal. Bueno, no algo, todo. Cada respuesta en la hoja está incorrecta.
Pero mientras leo a través del ejercicio, está correcto. Él a propósito elaboró todos los ejercicios bien y marcó las respuestas incorrectas.
—¿Qué diablos, Seth?
—¿Qué?
—Todas las respuestas son incorrectas. —Le frunzo el ceño y espero su respuesta.
—¿Y qué?
—Que el trabajo está bien, y escribiste las respuestas mal a propósito. —Me siento hacia atrás en la silla y cruzo los brazos sobre mi pecho. Seth se retuerce en su silla, con su boca en una línea apretada mientras frunce el ceño.
—No importa si están mal.
—Bueno, sí, serás evaluado de acuerdo a eso, Seth. —Inclino mi cabeza y lo veo retorcerse más—. Eres muy inteligente. ¿Por qué haces esto?
Su asustada mirada se encuentra con la mía, lo que hace doler mi corazón por este niño. Parece tan solo y triste. Quiero tirarlo hacia mí y abrazarlo hasta sacar la rebeldía de él.
—No estoy haciendo nada —susurra y mira abajo en su hoja.
—Bueno, vamos hacer esto —dice Josh regresando. Su cabello oscuro está mojado por la ducha y se ha cambiado los vaqueros por unos limpios y una camiseta blanca.
—¿Por qué te pones ropa limpia? —pregunta Seth con el ceño fruncido—. Sólo conseguirás ensuciarlas de nuevo.
—Porque estoy seguro que Cara no quiere estar cerca de mí cuando apesto, chico. Eso es grosero.
—Apestas no importa qué —se burla Seth.
Los ojos de Josh se iluminan con humor. —Mírate a ti. Me alegro que te quedes en la otra casa porque odio pensar en cómo debe oler tu habitación.
Los miro bromear con una enorme sonrisa en mi cara. No creo que bromeen entre sí de esta manera muy a menudo.
—Huele como al estúpido ambientador que la abuela sigue pegando en mis cajones y cosas. —Seth arruga la nariz.
—Te lo digo, chico, ambientador en la habitación de un adolescente es obligatorio. —Josh sacude la cabeza y se ríe—. ¿Vamos?
—En verdad, yo….
—¡Sí, lo haremos! —Seth salta y corre por la puerta trasera.
—Supongo que lo haremos —murmuro y me pongo de pie para seguirlo.
Cuando salimos, Seth ya ha subido a un gran caballo y está acariciando su nariz y hablando con él en voz baja.
—¿Qué pasa si no le gusto al caballo? —le susurro a Josh. Me sonríe y jala mi cabello. Quiero inclinarme ante su toque, así que doy un paso lejos.
—Ella te va amar. Es un caballo hermoso, Cara. No te pondría en uno de los sementales. Magic es una dulce yegua y paciente con los novatos.
—Uh… uh.
—Además, es mi caballo. La conozco mejor que a cualquier otro animal en este rancho. La amarás.
—Podría amarla de lejos —murmuro.
Se ríe de mí y cuando nos acercamos al caballo, me alejo y veo a Josh y Seth acariciar a Magic, así como le hablan en voz baja. Parece dulce. Asiente como si supiera lo que le dicen.
Y sus grandes ojos marrones brillan con inteligencia.
—¡Voy a conseguir la manzana! —Seth corre de nuevo a la casa emocionado.
—Ven aquí, Cara —murmura Josh y me extiende la mano. La tomo e inmediatamente me encana la forma en que su gran mano y callosa se siente alrededor de la mía. Me mira rodear y colocar la mano en la nariz de la yegua—. Sólo acaríciala.
—Hola, chica bonita. —Acaricio su nariz, después, paso mi mano suavemente por su largo cuello—. ¿Serás buena conmigo?
Magic resopla suavemente. Le sonrío y la sigo acariciando con suavidad. Justo cuando estoy empezando a relajarme, ella va hacia la izquierda, con su pata pesada sobresaltándome y salto hacia atrás en sorpresa.
—Tranquila, chica. —Josh camina atrás de mí, su pecho presiona mi espalda, de nuevo su mano cubre la mía, y no sé si le habla al caballo o a mí, y francamente no me importa—.Tranquila. —Guía mi mano por su cuello y luego me lleva al lado del caballo.
—En verdad es muy alta.
—Es una de los caballos más pequeños —me informa Seth cuando se une a nosotros con una manzana en la mano. La sostiene para Magic y ella tranquilamente la toma de él, masticando alegremente.
—Bien, pondrás tu pie izquierdo en el estribo y luego te vas a impulsar con la silla.
—No. —Trato de dar un paso hacia atrás, pero choco contra el duro pecho de Josh.
—¿Por qué tienes miedo, cariño? —pregunta Josh suavemente.
Trago y miro hacia la silla de montar. —Es muy alta y no me gustan las alturas.
—Una vez que estés arriba, verás que no estás tan lejos. —Pasa su mano arriba y abajo por mi espalda, en un patrón relajante, tranquilizador y se inclina para susurrarme al oído—: Estoy aquí. No dejaré que te lastimes.
—¿Y si sale corriendo y me golpeo contra una rama de árbol?
Josh se ríe y niega con la cabeza. —Miras demasiadas películas. Confía en mí, Magic es una chica dulce. Estarás bien.
—Bien. —Tomo una respiración profunda mientras Josh coloca mi pie izquierdo en el estribo.
—Sólo rebota cuando te impulse.
—Um, bien.
—¡Cara, te encantará! —me dice Seth desde la cabeza de Magic, donde le está dando otra manzana. Estoy anonadada por la diferencia en él desde hace sólos unos momentos. Este rancho puede ser el mejor lugar para él.
Reboto dos veces y de repente Josh agarra mi cintura y me impulsa a la silla.
—Aquí, toma las riendas. —Josh me entrega las suaves correas y Seth me ayuda a encontrar el otro estribo con el pie derecho.
—Estoy sobre un caballo —jadeo.
—Lo estás. —Josh me sonríe, luego mira mis piernas con un ceño fruncido—. La silla podría pellizcarte los muslos un poco. Desde ahora, cuando te digo que uses vaqueros, vas a vestir unos malditos vaqueros.
—¿Y me dices que soy la agresiva? —Le sonrío y luego tomo una gran respiración, empezando a sentirme cómoda en este caballo.
Sin embargo la silla no es muy cómoda.
—Mañana me va a doler el culo —me quejo.
—Probablemente —acuerda Josh—. Bien, vamos andar alrededor del campo.
—Estoy muy bien aquí sentada. No hay necesidad de ser excesivo.
—No seas cobarde. —Josh se ríe y guía a Magic lentamente a lo largo de la línea de la valla.
—Oh, Dios. —Me muerdo el labio y mis nudillos se ponen blancos por apretar las riendas. Estoy siendo una gran cobarde.
Finalmente, mi cuerpo cae en el ritmo de la marcha de Magic y casi se empieza a sentir bien.
—¿Cómo la llevas, cariño? —Josh me lanza una sonrisa, admirándome mientras conduce a Magic por el pasto—. Te ves muy bien en mi caballo.
—Estoy bien. —Le sonrío, mi estómago se aprieta. ¡Él piensa que me veo bien!—. Esto no es tan difícil.
—La compañía es sólo lo que apesta. —Seth está caminando detrás de nosotros, recogiendo rocas y lanzándolas, de nuevo con el ceño fruncido. Y hemos regresado a la mala actitud.
—¿Qué pasa, Seth? —pregunto, tratando de mirar hacia atrás sin caerme del caballo.
—Nada. —Lanza otra piedra en el pasto mientras rueda los ojos. No tengo idea si este repentino cambio de actitud es por su pre adolescencia o si está realmente enojado por algo.
En poco tiempo estamos de regreso al punto de partida. Josh me ayuda a desmontar, con sus manos de nuevo en mis caderas, levantándome. Pongo una mano en sus hombros y cuando mis pies tocan el suelo, no me deja ir de inmediato. Sus marrones ojos son suaves y sonrientes y sólo quiero quedarme ahí todo el día.
Así que me aparto suavemente y pongo mi atención en el caballo, frotando mi cuello.
—Seth, tienes tareas que hacer. —Josh acaricia el cuello de Magic mientras se mueve para atar las riendas a la valla.
—No las quiero hacer ahora —murmura Seth.
—Hacemos las tareas todos los días —le recuerda Josh.
Seth tensa sus hombros y sé que Josh está listo para una pelea.
—Quiero jugar video juegos.
—Después de que termines con tus tareas.
—No lo voy hacer. —Seth se da la vuelta y va a zancadas enojadas a la casa.
—¡Seth King, harás lo que te digan!
Miro con asombro y en shock total mientras Seth le da la espalda a su tío y corre por su bicicleta.
—Oh Dios mío.
—Voy a matarlo. —Todos los músculos en el cuerpo de Josh están apretados, su mandíbula tensa y puedo sentir la frustración saliendo de él en olas.
—Hay momentos en los que es tan feliz y dulce, y puedo decir que es un buen chico. ¿Qué está pasando, Josh? —Apoyo mi cadera en la valla y cruzo los brazos sobre mi pecho.
—No sé qué hacer con él, Cara. —Empuja las manos por su cabello mientras camina de lado a lado frente a mí—. Le habla de esta manera a mi mamá, a mi papá, incluso a los trabajadores del rancho. Castigarlo no sirve.
Josh lanza sus manos al aire y deja de hablar. —Le quitamos todos sus privilegios: sus videos juegos, música, que no monte los caballos, que tenga que pintar las vallas. Nada funciona.
Josh toma una respiración profunda y apoya las manos en sus caderas, negando con la cabeza en señal de frustración. —Sé que ha pasado malos momentos en los últimos años, y sólo Dios sabe lo que esa mujer le dijo y lo que vio cuando estaba con ella. —Josh traga saliva y maldice—. Obviamente, la forma en que habla de Zack no es buena. Pero no quiere hablar sobre ello y no sé qué hacer con su actitud irrespetuosa.
—Tengo una idea.
Josh asiente mirándome y toma una respiración profunda, calmándose. —Voy a tomar todas las ideas que pueda conseguir en este momento.
—Mañana quiero llevarlo a un viaje de campo.
—Absolutamente no. No recompensamos el mal comportamiento con salidas de campo. —Josh sacude la cabeza, con sus manos a sus costados en puños.
—No, un tipo diferente de viaje de campo. Créeme.
—Creo en ti, pero…
—¿Alguna vez has visto ese programa de televisión Scared Straight?
La comprensión ilumina sus ojos castaños y una lenta sonrisa se propaga a través de sus labios. —Voy contigo.
—¿Puedes tomarte el día entero?
—Soy el jefe, puedo hacer lo que quiera. —Pasa la mano por su cabello y suspira.
—Si vienes conmigo, es necesario que entiendas que estoy a cargo. Te callas y me dejas toda la plática.
Josh entorna sus ojos hacia mí y da un paso más cerca, hasta que está lo suficientemente cerca para tocarme. —Está bien, pero disfrútalo mientras pueda, dulzura, porque no soy un hombre que da el control fácilmente. —Mete un mechón de mi cabello atrás de mi oreja antes de pasar su pulgar por mi mejilla. No me puedo mover. Mis ojos están atrapados en su mirada oscura.
—Tus ojos son increíbles, Cara.
—Son un poco raros —susurro.
—No, no lo son. —Lentamente niega—. Nunca he visto unos ojos que van del color avellana al verde. ¿Me pregunto de qué color son cuando estás excitada?
¡De cualquier color que estén ahora mismo!
Este no es el chico que conocí de niña. Este hombre todavía es amable y gentil, pero seguro de sí mismo y sexy y me atrae de una manera que sólo pensé que existía en las novelas románticas que he leído.
¡Piensa en Seth! ¡Piensa en tu trabajo!
Respiro profundamente y doy un paso lejos, cierro los ojos por un momento y luego enderezo mis hombros. —Vendré por ustedes a las siete de la mañana.
—Eso es temprano. —Las cejas de Josh se disparan mientras mete las manos en sus bolsillos.
—Estoy segura que ya estarás funcionando a esas horas. —Sonrío—. Será un largo día. Creo que debes asegurarte que Seth tenga una buena noche de sueño.
—¿Hablas enserio, verdad? —pregunta Josh con una sonrisa, y después está serio cuando ve lo comprometida que estoy.
—Si esto no ayuda con la actitud de Seth, no sé qué lo hará.
—Entonces mañana nos vemos.


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Mensaje por Florpincha el Vie Ene 10, 2020 8:34 pm

3
Josh


Me pregunto qué es lo que tiene bajo su pequeña manga sexy.
Seth, bostezando, está en el asiento trasero del coche de Cara, y yo estoy sentado en el asiento del copiloto. No puedo dejar de mirarla y sonreír. Sus gafas de sol se alzan sobre su linda nariz, su cabello rubio hasta los hombros está recogido en una coleta de caballo y está usando vaqueros, que imagino, abrazan su culo perfectamente. Entre esos vaqueros y el escote en V de su camiseta roja, mi pene ha estado semi-erecto desde que nos recogió.
Este será un largo día.
He tratado de respetar su espacio y su posición de ser la maestra de Seth, pero que me aspen si puedo estar lejos de ella. Me encanta la forma en que se siente y necesito saber lo que se siente tenerla bajo de mí, estar dentro de ella.
Jesús, estaría feliz de abrazarla mientras vemos la televisión y no he tenido ese impulso en mucho, mucho tiempo.
Cara siempre fue una chica dulce, y bueno alguien normal. No es fea, sólo no era alguien que atrajera la atención de un adolescente.
Hasta el lunes, no se me había ocurrido prestarle mucha atención. Gracias a Dios Kyle la envió a mi casa.
Cara mira rápidamente a mi camino y me da una sonrisa suave. —¿Qué?
—¿A dónde vamos?
—A desayunar.
—¿Nos querías llevar a desayunar? —pregunto, sorprendido. Mi estómago se aprieta cuando se ríe. ¿Su sonrisa siempre fue tan asombrosa?
—Tenemos que comer algo, será un largo día.
—Yo ya he desayunado —refunfuña Seth—. De todos modos, ¿a dónde vamos?
—Eso está bien, puedes verme comer los mejores waffles de la ciudad. —Sonríe y gira hacia el restaurante Ed, y a pesar de que desayuné hace un par de horas, mi estómago gruñe.
—Ed hace los mejores waffles —estoy de acuerdo y salto fuera del coche.
—¿Quién es Ed? —pregunta Seth mientras arrastra los pies detrás de nosotros.
—Mi tío. —Cara sonríe y me gustaría que se girara hacia mí. Adoro su sonrisa—. Es el dueño del lugar.
—Caramba, imagina eso, con esto llamándose el restaurante de Ed y todo.
—Cuida tu inteligente boca —le advierto con una mirada y él me la regresa.
—Estuviste de acuerdo —susurra Cara, recordándome que hoy está a cargo y me pongo nervioso. No me gusta dar el control y sin duda tengo que ser capaz de defenderla de cualquier palabra dura que Seth podría lanzarle—. Tengo esto.
Nos conduce al restaurante y dentro de una cabina. Ordenamos tres pedidos de waffles con tocino y jugo de naranja.
Seth hace un trabajo rápido en su waffle y limpia la mitad del de Cara. Definitivamente no ha perdido el apetito.
Cuando estamos terminando, el propio Ed sale de la cocina, sonriendo cuando ve a Cara sentada en una cabina. Cara se pone de pie para darle un gran abrazo. —Oye, cariño, siempre es bueno verte.
—Hola, tío Ed. Luces bien. —Ella sonríe al viejo hombre con amor. Ed es bajo para un hombre, pero aún así sigue siendo mucho más alto que Cara. Es delgado con canas y ojos amables.
—Así que veo que has traído a un nuevo trabajador. —Ed entrecierra los ojos mientras mira a Seth.
Los ojos se Seth se abren por la sorpresa. —¿Trabajador? —chirría Seth.
—Lo hice. Seth te ayudará esta mañana. Ed está un poco corto en el área de lavaplatos, por lo que lo estarás ayudando, Seth.
—¡No lo haré! —La mirada de Seth va hacia mí—. ¿Qué demonios, tío Josh?
—Serás respetuoso y harás lo que se te diga —le digo en voz baja, apenas manteniendo los estribos.
—¿No hay leyes en contra de que los niños trabajen? —se queja seth, haciendo que mis labios se contraigan. Este chico es demasiado inteligente para su propio bien.
—No por unas cuentas horas. Vamos. —Ed camina rápidamente a través de una puerta y entra a la cocina. Seth lo sigue, con Cara y yo cerrando la marcha. A un lado de la cocina hay un gran fregadero. Hay toda una pila ya esperando por Seth.
—¡Eso es asqueroso!
—Por lo general los platos del desayuno lo son, hijo. —Ed le guiña un ojo y voltea un huevo—. La salsa y el jarabe son los peores.
—¡Tienes un lavaplatos eléctrico! ¿Por qué me haces lavar esos? —Seth se cruza de brazos y nos frunce el ceño a todos nosotros.
—Porque —comienza Cara suavemente—, ayer dijiste que no te importaba trabajar duro. No te importaba si pasabas la escuela o no. Hoy, te voy a mostrar algunas de las razones por las cuales sí importa.
—Te voy a pagar siete dólares por hora para lavar esos. —Ed señala con la espátula—. Ese es el salario mínimo.
—Puedo lavar algunos estúpidos platos. No es difícil. —Seth frunce el ceño y aprieta su mandíbula.
Los labios de Ed se contraen. —Está bien, entonces vamos a empezar. —Ed le muestra cómo funciona la boquilla y cómo lavar correctamente, entonces lo deja hacerlo a él. Cara y yo nos paramos a un lado y miramos. Puedo sentir su calor junto a mí. Echo un vistazo hacia abajo y le meto el cabello detrás de la oreja, sonriendo cuando me mira con sorpresa.
—Este tiene una mancha. Vuelve a lavarlo. —Ed le entrega de nuevo el plato a Seth, quien le frunce el ceño.
—¡No es cierto! ¡Está limpio!
—Yo digo que no. Vuelve a lavarlo.
Siento mi mano apretarse. Quiero discutir con Ed que el plato se ve limpio para mí, pero me recuerdo que ellos le están tratando de enseñar a mi sobrino una lección.
Joder, espero que la aprenda.
Cara suspira a mi lado, estremeciéndose cuando cambia de un pie a otro. Tengo la sensación que es por su culo y sus muslos internos adoloridos por montar ayer.
Sin pensar, voy hacia abajo y acuno su culo en mi mano. —¿Te duele?
Me abre la boca, entonces mira en estado de pánico a Ed para asegurarse de que no está viendo, no lo está, y luego me abre la boca un poco más.
—Sí —sisea y se mueve fuera de mi alcance—. Deja de hacer eso.
Su cara se sonroja mientras se aclara la garganta, cruza los brazos bajo sus pechos redondos y sin saberlo, presiona el tejido contra ellos, mostrándome que sus pezones se pusieron un poco duros.
Maldita sea, quiero tomarla aquí.
—He terminado —anuncia Seth, con la voz tensa de la ira.
—Aquí hay algunos más. —Una camarera deja un montón de platos más y Seth gruñe antes de empujarlos y lavarlos.
Así son las cosas la próxima hora, con Seth lavando y quejándose y Ed dándole órdenes. Finalmente, alrededor de las nueve y media, Cara besa la mejilla de Ed y se gira hacia Seth.
—Bien, creo que hemos terminado aquí. Seca tus manos.
Rápidamente Seth se seca las manos y comienza a salir de la cocina sin decir nada a nadie, pero Ed lo detiene.
—Aquí es donde puedes agradecerme, hijo.
—¿Darte las gracias, por qué? Tú deberías darme las gracias por lavar los asquerosos platos.
Antes de que pueda intervenir y recordarle a Seth de sus modales, Ed sacude la cabeza y dice son severidad—: No, tú puedes agradecerme por los siete dólares por hora.
Seth se encoje de hombros y asiente y camina de mal humor hasta el coche para sentarse en el asiento trasero. —¿Ya vamos a ir a casa?
—¿Cómo fue eso? —pregunta Cara en lugar de responder a su pregunta mientras se retira de la zona de estacionamiento.
—Apesto.
—Bien. —Ella sacude la cabeza, pensativa—. ¿Fue tan fácil como pensaste que lo sería?
Seth se encoje de hombros y mira hacia sus pies.
—Responde mi pregunta, por favor. —La voz de ella es fuerte, sin dejar espacio para estar en desacuerdo.
Él exhala mientras deja caer su cabeza hacia atrás contra el asiento. —No, no lo fue.
—¿Fue algo en lo que te viste haciendo el resto de tu vida?
Las cejas de Seth se levantan con sorpresa. —¡No por el resto de mi vida!
—Bien, entonces, la educación podría ser una buena cosa que tener, Seth. —Le guiña un ojo en el espejo retrovisor.
Echo un vistazo hacia atrás para encontrar a Seth con su boca abierta, mirando a Cara en estado de conmoción.
Cara lleva el coche a una parada en la acera, en el corazón de la ciudad, justo enfrente de un despacho de abogados. Mi viejo amigo Ty Sullivan es socio aquí.
—¿Vamos a visitar a Ty? —le pregunto a Cara.
Sonríe y asiente.
—¿Por qué necesito un abogado? —pregunta Seth, con su voz repentinamente asustada.
—No lo haces, pero es posible que trabajes para él un rato. —Cara nos lleva al edificio con aire acondicionado mientras Ty sale de su oficina para saludarnos.
—Oye, hombre, es bueno verte. —Ty se mueve hacia nosotros, extendiendo su mano hacia la mía.
—Igualmente. Tenemos que ir al billar una noche para ponernos al día. —Sonrío y le doy la mano.
—Cuenta conmigo. —Ty le sonríe suavemente a Cara y besa su mejilla, y mis defensas inmediatamente suben, aunque sé que estar celoso de mi mejor amigo es irracional y ridículo. Sin embargo, no puedo evitar preocuparme, ¿Ty y Cara son algo? Si lo son, no he escuchado sobre eso—. Hola, Carolina.
—Hola, Ty, gracias por esto.
Él niega con la cabeza y cuando mira hacia abajo, a Seth, los ojos de Ty se enfrían y su cara se aprieta. Así es exactamente cómo se ve en una sala de audiencias.
—¿Seth?
—Sí. —La voz de Seth es suave pero todavía desafiante. Sus ojos son grandes y da un paso cerca de mi lado, lo que me sorprende como el infierno.
—He escuchado que estás buscando un poco de trabajo.
—¿Qué puedo hacer aquí? ¡Sólo soy un niño!
Exactamente pienso lo mismo.
—Cara me dice que eres muy inteligente. ¿Te sabes el alfabeto, no?
—Duh, claro.
Ty le frunce la ceja y espera una respuesta diferente.
—Sí.
—Bueno, entonces puedes hacer algo de clasificación. Es importante que los ordenes perfectamente. Si se pierden papeles, cosas malas suceden y personas importantes realmente se pueden enojar mucho.
—Puedo clasificar.
Ty asiente y nos lleva a su oficina, donde tiene una pila de papeles alrededor de cinco centímetros de espesor que deben ser archivados.
Saco a Cara de nuevo al pasillo. —Allí puede haber archivos importantes, Cara. ¿Esto es apropiado?
—Me aseguró por teléfono que no había información confidencial en el papeleo y es un montón para mantener a Seth ocupado por un tiempo. —Me sonríe mientras apoya su mano en mi brazo—. Créeme.
—¿Cuánto me van a pagar? —pregunta Seth.
—Siete dólares por hora, chico.
—¡Pero es una oficina de abogados!
—Sólo estás archivando, no salvando a alguien de pena de muerte —responde Ty con sequedad. Seth se instala para trabajar y Cara y yo nos sentamos frente al escritorio de Ty.
—¿Puedo escuchar mi iPod mientras hago esto? —pregunta Seth con esperanza.
Cara me mira y yo asiento.
—Claro —responde ella.
Seth se pone sus auriculares con entusiasmo y sube el volumen.
—¿Cómo está Jillian? —le pregunto a Ty.
—Cara debería responder eso, habla más con Jill que yo. —Ty mira a Cara con expectación.
—Ella está bien. Trabajando duro. —Cara nos sonríe y se encoge de hombros—. Tenemos una cita telefónica esta noche.
—¿Una cita telefónica? —pregunto.
—Sí, tratamos de librarnos un par de horas cada mes para ponernos al día. Esta noche es nuestra cita.
—¿Por qué decidió quedarse en California después del divorcio?
Ty frunce el ceño. —Buena pregunta. —Mira a Cara, con su cara seria—. ¿No ha confiado en ti para decirte lo que pasó con el pendejo?
Cara sacude la cabeza y suspira. —No, incluso cuando hemos tenido demasiadas copas, nunca me lo dirá.
—Ella es tan frustrante —murmura Ty mientras pasa sus manos por la cara y empuja su cabello—. Me gustaría que hablara conmigo para así saber cómo puedo solucionarlo.
—Tú siempre estás arreglando las cosas para las mujeres en tu vida —menciono en voz baja y cruzo mi tobillo sobre mi rodilla, recordando cosas que no pasaron hace mucho—. Tal vez ella quiere hacerse cargo de esto por su cuenta.
Ty simplemente me devuelve la mirada y ladea una ceja. —¿Dejarías eso en paz si se tratara de tu hermana?
—Joder, no —suspiro.
—Me gustaría que hubiera regresado a casa —murmura Cara—. Por su bien. No sólo para visitarla.
—Sí, necesito a alguien para acosar. —Acuerda Ty con una triste sonrisa.
—Ustedes chicos, siempre nos torturaban sin fin. ¿Qué pasaba con eso? —Cara se voltea hacia mí, mirándose toda exasperada y adorable.
—Eran chicas, nosotros adolescentes y era nuestro derecho divino como hermano y amigos de hermanos mayores atormentarlas. —Ella se muerde los labios para no reírse, con sus ojos brillantes con recuerdos.
—Pero nadie se atrevía a darnos un tiempo difícil por temor a su ira —dice riéndose y tiene toda la razón.
Si alguien más jodía con ellas, los habríamos matado.
—¿En dónde está Zack en estos días? ¿Todavía desplegado? No he hablado con él por un tiempo. —Ty agarra un clip de su escritorio y poco a poco comienza a enderezarlo.
—Ha estado en Afganistán. Debe de estar de vuelta en Texas en esta semana y estará en su camino aquí una vez que sea procesado fuera del ejército. —Suspiro y le echo un vistazo a Seth para asegurarme de que todavía esté escuchando su música.
—¿Qué carajo pensaba Kensie? —suspira Ty.
—¿A quién le importa? Seth está seguro y Zack pronto estará en casa y espero que las cosas se calmen para todo el mundo.
—¿Qué hará Zack aquí? El ejército es todo lo que ha conocido desde hace diez años. —Cara frunce el ceño y cruza sus pequeñas piernas. Desearía que hubiera usado esos shorts desgarrados el día de hoy. Sus piernas son tonificadas y suaves. Me pregunto cómo se sentirán tenerlas envueltas alrededor de mi cintura.
O apoyadas en mis hombros.
—No estoy seguro de cuáles son sus planes. —Niego con la cabeza, tratando de centrarme en el tema que nos ocupa—. Creo que simplemente está ansioso por llegar aquí y asegurarse que Seth está bien. Nos encargaremos después de ahí. —Estoy listo para que mi hermano esté en casa siempre. Como dijo Cara, ha estado desaparecido desde hace diez años y es hora de que regrese a casa. Es un buen hombre y si le das la oportunidad, sería un buen padre, no importa lo que esa puta ex – esposa metió en la cabeza de Seth.
—Ya terminé. —Seth se levanta y arranca sus auriculares de sus orejas.
Ty y él verifican su trabajo. —Eso fue más rápido de lo que esperaba. Buen trabajo.
Seth sonríe con orgullo y espera mientras Ty comprueba el trabajo de Seth. —Estos tres estaban fuera de orden —acusa, con tono duro—. Alguien pudo ir a la cárcel o perdido una gran cantidad de dinero por haber presentado éstos en forma incorrecta.
—Hice todo lo posible. —Seth pone dura la mandíbula y frunce el ceño.
—Te lo dije, tiene que ser perfecto.
—No me importan tus papeles estúpidos.
—Seth —advierte Cara justo cuando estoy a punto de ponerme de pie—. Ty es tu empleador. Merece tu respeto.
—Lo siento —murmura Seth.
—En general, lo hiciste bien, Seth. Gracias.
Seth se gira hacia mí. —¿Puedo ir al coche?
—Claro.
Sale rápido del edificio y Ty suspira. —Esto apesta. No quiero jugar de nuevo el papel del malo.
Cara se ríe y frota su brazo con dulzura, y de repente quiero perforar a mi mejor amigo en la cara. —Gracias por ayudar.
Los ojos de Ty están en los míos, y sonríe lentamente, el muy bastardo. —Es mi placer, pequeña. —Se inclina y la besa en la mejilla, pasando su dedo por la cara de ella y Cara se queda boquiabierta hacia él.
Así que no son pareja y Ty cree que puede pasar un buen rato conmigo. Bastardo.
—Vamos. —Cara va hacia la puerta—. Tenemos una parada más que hacer.
—Eres un tonto —le murmuro a Ty después de que Cara sale por la puerta.
—Lo sé. —Sonríe—. Ella te gusta.
—Sí, me gusta.
—Ha crecido muy bien. —Ty asiente.
Le entrecierro de nuevo los ojos. —¿Por qué lo estoy notando hasta ahora?
—No lo sé, hombre. —Golpea mi hombro y mantiene la puerta abierta para mí—. Buena suerte.
Sigo a Cara al coche y subo. —¿Y ahora?
—Sólo una parada más. —Revisa el espejo mientras se detiene en el tráfico—. ¿Cómo fue eso?
—Ty es un grano en el culo —dice Seth.
—¡Cuida tu maldita boca! —grito antes de que pueda detenerme—. Ty es mi mejor amigo y un adulto, así que vas a respetar eso.
Seth se cruza de brazos, desafiante, y suspiro. —Lo siento si grité, pero, Seth, tienes que parar con esa actitud de faltar el respeto.
—Llegamos. —Cara tira del coche en una parada y la miro boquiabierto.
—¿La cárcel?
Me mira con sus ojos color ámbar y asiente solemnemente y creo que voy a vomitar. No hay manera en el infierno en que quiera que mi sobrino entre en una cárcel. ¡Sólo tiene doce años!
—Vamos. —Cara sale del coche y la seguimos.
—Hola, Cara, Josh. —Brand Hull, uno de los detectives de la policía, se reúne con nosotros y nos saluda con gusto.
—Hola, Brad.
—Tú debes ser Seth. —Brad saluda a Seth y le da la mano—. He oído un poco sobre ti.
—Seh, apesto.
Suspiro y miro a Seth. Él no apesta. Seguro que es un grano en el culo, ¿pero qué niño no lo es?
—En realidad, eso no es lo que me dijeron. —Brad frunce el ceño hacia Seth—. He oído que eres un muy buen tipo.
—¿De verdad? —pregunta Seth escéptico—. Entonces, ¿por qué estoy aquí?
—Debido a que incluso la gente buena mete la pata. —Brad suspira y se apoya contra la pared, cruza los brazos y tobillos mientras mira hacia abajo a Seth. Los ojos de Seth están pegados a la pistola de Brad—. ¿Te interesan las armas de fuego?
—Tener un arma y una insignia no te hacen genial —escupe Seth, luego frunce el ceño como si no estuviera seguro de por qué dijo eso.
—Tienes razón. —Brad asiente, pensativo—. No me hacen genial. Me hacen mantener a la gente como Cara a salvo de gente como tú. —La última parte de la frese es dicha con voz baja, pero la cara de Seth palidece y las lágrimas llenan sus ojos y quiero abrazarlo tan fuerte y decirle que estará bien.
Pero espero a ver a dónde va Brad con esto.
—¡Nunca le haría daño a Cara! —grita Seth y gira su cara triste a la mujer a un lado de mí—. Cara es genial.
—¿Crees que tus palaras no la lastiman? ¿O a tus abuelos? ¿Incluso a Josh? —Brad cambia su postura y mete sus manos en los bolsillos—. ¿Qué pasa si de verdad te pones muy enojado con ellos?
—Yo no comienzo peleas —afirma Seth—. Nunca he golpeado a nadie. Sólo me lo guardo.
—Sin embargo, Seth, no todo el mundo va a la cárcel a casusa de sus puños. No tratas a nadie con respeto y eres desconsiderado con tus palabras. ¿Quién dice que algún día no herirás a alguien físicamente? ¿O tomar algo que no te pertenece?
Seth sacude la cabeza, procesando lo que Brad está diciendo. —No haría eso.
—Voy a mostrarte algo, Seth. —Brad no toca a Seth, solamente se mueve atrás de él y lo conduce a través de una puerta de metal pesado y por una larga fila de celdas de cárcel. Entra en una, pero Seth se detiene en la puerta—. Entra.
Seth lo hace y se para frente a Brad.
—Le creo a Cara cuando dice que eres un buen chico, Seth. No quiero volver a verte en este lugar después de hoy. ¿Me escuchas?
—Sí, señor —La voz de Seth no es más que un susurro. Eso me desgarra.
—Está bien. —Brad le da la mano y nos deja solos, esperándonos junto a la puerta principal. Cara entra a la celda con Seth y toma todo de mí no seguirla y sostenerla cerca, para sacarlos a ellos de este lugar perdido y asegurarme que estén a salvo por el resto de sus vidas.
No deberían estar aquí.
—Seth. —Cara agarra sus hombros y lo mira a los ojos—. Todo lo que haces. Tu trabajo en clase, tus tareas, tu familia. Todo importa. También lo hace cómo hablas con los demás y cómo los tratas. Si no cambias tu actitud, cosas malas te pueden pasar y no quiero que te pase eso. Eres un niño brillante y tú, eres mi amigo, serás un adulto increíble. Pero tienes que cambiar de actitud.
Los labios de Seth tiemblan mientras observa el rostro de Cara, mientras que ella habla con él.
—Lo siento —susurra.
—Lo sé. Vamos, vamos a casa. —Lo abraza cerca de un minuto.
Y él en realidad la abraza de regreso antes de caminar hacia mí y mirarme. —¿Podemos irnos a casa ahora?
—Sí. Vamos a casa.
El camino de regreso a casa está en silencio. Seth no ha dicho una palabra desde el momento en que se metió al coche hasta que Cara estaciona en mi entrada.
Después que todos salimos, Seth sube los escalones con torpeza y se balancea en sus pies.
—¿Tengo que hacer alguna tarea esta tarde, tío Josh?
—No, ya has trabajado lo suficiente para el día. Puedes hacer lo que quieras. —Miro abajo a la cara de Seth, es tan similar a la mía y Zack. Por primera vez desde que la perra lo abandonó hace poco más de tres meses, siento esperanza.
Seth asiente. —Bueno, gracias. Adiós, Cara. Nos vemos mañana. —Agarra su bicicleta y la monta y luego va derecho hacia la granja.
—Irá hablarle a los caballos —murmuro y atrapo la mano de Cara. Es tan pequeña, al igual que el resto de ella, y sin embargo, es una de las personas más fuertes que conozco.
No la podría admirar más que como lo hago ahora mismo.
—Lo siento si aquello fue un día muy rudo para él —susurra con lágrimas en los ojos.
—También fue un día duro para ti, dulzura.
Me mira y asiente mordiéndose el labio, y simplemente no puedo soportarlo más. Necesito saborearla.
Acuno su cara con mis manos y me inclino, manteniendo el contacto visual con ella mientras lo hago, y rozo mis labios sobre los de ella, tan ligeramente que apenas puedo sentir los suyos. Froto su nariz contra la mía y mordisqueo la comisura de su boca. Sus ojos aletean cerrándose con un suspiro.
—No estoy interesada en los vaqueros —susurra.
—¿Por qué no? —jadeo.
—Porque no creo que los pantalones de piel y sombreros de vaqueros sean calientes.
Contengo una risa en su oído y tiro suavemente de su lóbulo con mis dientes. —Entonces es una buena cosa que yo use Levis.
Dios, ella huele como el cielo. Su cabello huele a fresas y su piel es suave. Quiero perderme en ella.
—¿Qué pasa con la rubia?
¿Qué demonios? ¿Quién?
—La chica rubia que vi salir de tu casa la primera mañana que estuve aquí.
—Era Erica. Está con la empresa Fish and Wildlife. Creo que tengo un problema con un lobo.
—Oh, pensé que podía ser tu novia o… algo —murmura Cara mientras el color sube a sus mejillas.
—No tengo una novia o… algo. —Sonrío—. Cara, vives en la misma ciudad que yo. —La miro a los ojos y sostengo su cara entre mis manos—. Los rumores sólo son eso: rumores. No he estado con una mujer en más de un año.
Sus ojos hermosos se agrandan y parpadea hacia mí, procesando esta información.
—No pensé que yo fuera tu tipo —murmura, haciéndome reír.
Mis manos se deslizan hacia abajo, a su perfecto culo redondo mientras la pongo contra mí para que pueda sentir lo duro que está mi pene contra su estómago. —Creo que es bastante obvio que eres mi tipo, lo que sea que eso signifique en el infierno.
Pero tomarla ahora mismo, sería demasiado rápido y ella ha tenido un mal día.
Me voy hacia atrás y tiro su cabello suavemente antes de alejarme. Jadea mientras sus mejillas se calientan y sus ojos se ponen de color verde brillante.
Así que de ese color son cuando está excitada.


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